La mejor época del año para viajar al Amazonas

Oct 26, 2019Blog

Siempre quise hacer un viaje a la selva amazónica. El lugar me llamaba con mucha fuerza. Su carácter de centro vital y energético del planeta me atraía con especial entusiasmo. Tenía que ir.

Me pasaba, como siempre me pasó, que por cuestiones de trabajo solo podía viajar durante el mes de enero. El tan controversial mes de enero. Medio planeta hundido en un frío bajo cero, medio planeta explotando en calor y humedad, en lluvia. La selva, claramente, no es excepción a esta generalización.

Las temporadas en la selva amazónica están divididas en dos. Temporada de lluvia, cheia, y temporada de estiaje, seca. La primera lo recorre de diciembre a mayo, y la segunda de junio a noviembre.

Tenía un solo referente que hubiera realizado el viaje antes que yo y este había ido en pleno julio, por lo que su experiencia no iba a coincidir del todo con la mía.

Este me contó que había realizado muchas excursiones en la selva y que si bien utilizaban canoas para moverse en ciertos momentos, lo hacían más que nada para llegar a algún punto de partida, y de allí salían a realizar el tour caminando. Me contó que se adentraban en el bosque tropical en pequeños grupos y se perdían por sus senderos. Me contó que el calor era, de a ratos, intenso como solo puede ser la selva, que había un sol prácticamente ininterrumpido y tan solo unas esporádicas lluvias aquí y allá.

Me dijo que no hubo excursión por el Amazonas que no revelara animales o plantas fascinantes, que empezaba y acababa el día viendo monos y aves multicolores, pero que lo que más disfrutó fue la conexión con lo que en su momento él llamo #HijosDeLaSelva. Luego me habría de explicar que ese era el término que usaban los guías de viaje nativos que los atendieron en Amazon Jugle Trips para referirse a los locales, incluyéndose a ellos mismos y a los vivitantes que compartian el amor y el instinto de conservación por ese territorio mistico que ellos tienen la fortuna de llamar hogar.

Resulta que durante la temporada seca, todo lo que en el Amazonas en epoca de lluvias está tapado por agua, se despeja abrumadoramente, quedando las casas alejadas de la costa y muy elevadas sobre el nivel del río. Por lo que los #HijosDeLaSelva pueden volver a cultivar, permitiendoles ser más sustentables y aumantar el consumo de alimentos 100% organicos.

Es asombroso evidenciar ese cambio tan abrupto en la manera de vivir. Los habitantes locales e indígenas están acostumbrados a vivir bajo dos condiciones muy alternas. Cuando yo finalmente realicé mi viaje, en enero, llegué en barco hasta prácticamente el límite de la zona de viviendas, cuando mi amigo había tenido que recorrer una gran distancia a pie entre el punto en que el barco llegaba sin encallar. ¿Cómo será tener que adaptarse al clima de esa manera?

Mi viaje acabó siendo distinto al que se me habían comentado. No en esencia, pero sí en forma y términos prácticos y logísticos.

Durante la cheia la selva se inunda por completo. Y con esto no me refiero a que el caudal del río amazonas aumenta, como puede aumentar cualquier otro río, sino que literalmente el bosque tropical lluvioso más grande del mundo se inunda casi en su totalidad.

Esto pasa porque las lluvias en la selva durante los meses de diciembre a mayo llegan a ser torrenciales. Sin embargo durante mis vacaciones, particularmente pude disfrutar de prolongados períodos de sol tan solo interrumpidos por breves, si bien intensos, momentos de lluvia. Pero se me ha dicho que las precipitaciones algunos días pueden ser ininterrumpidas y parecer interminables.

La cuestión es que, de viajar como yo en un mes como enero, los recorridos serán hechos en canoa y no a pie, a través de los famosos igapós, esas famosas y maravillosas zonas de bosque inundado. Debo admitir que encontré la experiencia realmente excitante y estimulante. La sensación de poder navegar por sobre un enorme y profundo templo natural es comparable con nada. La vibración de la selva se sentía aún más intensa a través del agua, haciendo de la comunión con la naturaleza algo sencillamente único y mágico.

Ahora bien, a la hora de tener que elegir entre una temporada u otra, no sé si tengo una decisión formada. Sé de buena fuente que el plan es igual de increíble. La verdad es que la principal diferencia radica en uno, y en qué tipo de viaje nos resulta más atractivo.

Poder pisar la tierra amazónica con los propios pies acarrea mucho de místico, pero también el recorrerla sobre el agua.

Yo no podría cambiar mi viaje por nada en el mundo. De hecho, me siento hasta agradecida por no haber tenido alternativa a la hora de elegir mi mes de vacaciones, porque de haber podido escoger, no sé si me le habría animado a esta opción. Ahora solo me queda poder volver al increíble bosque, algún día, durante el otro período del año, y obtener así la experiencia completa.

Volví a casa transformada y feliz de ahora formar parte de esta comunidad de #HijosDeLaSelva, y eso es lo fantástico que tiene viajar al Amazonas en cualquier época del año: Los locales te reciben como a uno de los suyos, y lo cierto es que, al reconocernos todos como parte de esta gran madre tierra, realmente somos todos hermanos.