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¿Qué hace único al Amazonas? | Amazon Jungle Trips

¿Qué hace único al Amazonas?

Oct 26, 2019Blog

Una vez me crucé a un gurú, quien me dijo que si alguna vez me sentía con malos pensamientos y energías, caminara descalza sobre la tierra. Esta me limpiaría, absorbería lo negativo y me dejaría recargada de buena energía.

La idea quedó siempre en mi cabeza, y dentro de la eterna búsqueda de nuevas tierras, finalmente decidí hacer un viaje por la selva amazónica. Y lo confirmé: el Amazonas es un destino inigualable. Es un no-tan-pequeño rincón especial del mundo. Estoy aquí hace tres días y en ellos me he podido conectar con la inmensidad de lo natural, hasta me he convertido en una Hija de la Selva.

La cantidad de verde que ofrece el paisaje, los cientos de ríos y los laberintos que se crean entre las plantas son tan solo una descripción de la biodiversidad que en el Amazonas estalla y que a mí parecer se multiplica con cada paso.

Las postales de las que soy testigo en este sitio superaron todas mis expectativas, las cuales ya eran altas. Solo una vez que llegué entendí por qué la han declarado una de las siete maravillas del mundo, ¡claro!, el paisaje aquí es irrepetible.

 Permanecerá en mi mente la imagen del sol escondiéndose en el horizonte del río, en el medio de un cielo detonado de naranja, amarillo y rosa; y la sensación de perderme entre los árboles y no tener la necesidad de volver al camino. ¡Y el aire! Aire tan puro que uno se olvida que está respirando.

En serio: ¿puedes imaginar cómo se siente el aire entre kilómetros y kilómetros de verde?

En ningún otro destino en mi vida me he sentido tan inmersa y rodeada de naturaleza, tan colmada de tierra… aún estando aquí, y a pesar de que se nota, me cuesta asimilar que realmente estoy en el bosque tropical más grande del mundo.

Es incontable la cantidad de especies de aves, peces y mamíferos que vi en estos días. Tuve la oportunidad de interactuar con algunos animales exclusivos de esta región, con el delfín rosado (¡súper amistoso e inteligente!) y el tan famoso oso perezoso… animalito muy tierno y simpático con frecuencia se divisa trepado en las copas de los árboles.

Dato: estos mamíferos sólo comen hojas de los árboles, y al tener estas tan pocas calorías deben cuidar su energía, por eso sus movimientos y metabolismo son tan lentos. ¡El promedio de sus pasos es de dos metros por minuto en tierra! Son realmente tiernos y chistosos.

Luego, más de cien mil especies de plantas y árboles conviven en estas tierras. Me gustan principalmente las Bromelias, que almacenan el agua de las lluvias. Ayer pude ver una que contenía una gran cantidad de agua, ¡casi que creaba un ecosistema nuevo! Y las frutas son tan ricas… Me la paso comiendo granadilla, es de lo más delicioso que probé. Luego, el copoazú o el camu-camu son manjares realmente exóticos que temo no volver a encontrar.

Pero por sobre todas las cosas, el Amazonas me será siempre único por las personas que viven aquí: los #HijosDeLaSelva. Di con un guía (al que llamaba Macú, nombre surgido de mi mala pronunciación de la lengua Tikuna-vocablo indígena) quien me invitó a conocer a su familia. Muy amablemente me recibieron y me quedé hablando con ellos largas horas. Personas súper pacíficas, familiares y respetuosas que me abrieron las puertas de su mundo y se interesaron por el mío.

Salí del encuentro cargada de emoción y de admiración… de humildad. Pude aprender de ellos, de su cultura, de lo que diariamente hacen y de lo que piensan. La experiencia fue bastante movilizante, nunca había vivido algo similar. También, estoy conociendo cada vez más sobre las prácticas ecológicas que realizan los #HijosDeLaSelva como parte de su labor, y que me hacen tomar consciencia de la hermosa complejidad de la libertad.

Es muy impactante ver cómo, en definitiva, todos somos iguales pero tenemos distintas maneras de vivir la vida. Estas comunidades indígenas viven en medio de la naturaleza; se han adaptado a la tierra y la sirven. Portan la sabiduría de la selva, sus secretos y sus poderes. Son parte de ella y confluyen con ella. No había conocido gente tan en sintonía con la tierra; estaré para siempre admirada de su sabiduría.

La posada que ha dispuesto Amazon Jungle Trips es de lo más cómoda, es un hospedaje al que no le sobra ni falta nada, y que me da la oportunidad de entender y compartir cómo es vivir como ellos, en plena selva y libertad. Es un factor que ha sumado mucho a mi viaje. Me siento agradecida de poder sentir que de a poco me voy volviendo, yo también, una Hija de la Selva.

Lo valioso del aprendizaje del Amazonas es que quedará conmigo para siempre. Estoy segura que alimentará mi espíritu por mucho tiempo. Haber entrado en contacto con esta región ha intensificado mis ganas de viajar y explorar otros rincones mágicos del mundo. Es como que me siento más fuerte, más grande y con los ojos más abiertos…

Recuerdo estar desayunando y estirándome en la primera mañana, en medio de sonidos selváticos y ver de pronto a un mono bajar de un árbol y acercarse a donde yo estaba, en busca de comida. ¡El mono era rojo! Bah, algo anaranjado. Luego Macú me diría que era un Tamarino León Dorado, y que es muy inusual el hecho que se acercara a mí “tengo mucha suerte”.

Me transporto a aquel momento y se me llenan los ojos de lágrimas… Recuerdo ver al animal desenvolverse tan natural en su lugar, respirar hondo y me sentirme planamente feliz, ¿sabes? Plenamente agradecida. Es algo difícil de explicar, la energía que aquí se vive. Es especial. Delicada… muy vital. En aquel momento sentí que la tierra, realmente, me estaba depurando de las cargas que traía.

Creo que lo que más me ha impactado es la certeza de que nunca hubiese entendido la magnitud de este lugar hasta venir. Cada centímetro aquí es la vida misma, energía encendida, no sé; una sensación difícil de explicar. No creo que exista otra experiencia selvática tan increíble, intensa y memorable como la del viaje al Amazonas, y sé que es cuestión que la vivas por primera vez para que puedas comprender de lo que te estoy hablando.

Esta increíble selva me ha hecho crear un lazo aún más especial con el planeta y ha vuelto más fuerte mi intención de cuidarlo. Tengo intenciones de seguir implementando la sustentabilidad cuando vuelva a la ciudad, y me llevo más fuerte que nunca la convicción que la naturaleza está viva, y de que no porque no la veamos o tengamos cerca no existe.

Sí. El pulmón del mundo tiene vida. Yo la estoy viviendo y me la llevaré conmigo. La experiencia me llegó en el momento en que más la necesitaba, ahora me he vuelto una Hija de la Selva y planeo serlo para siempre :).

Me voy cargada de fuerzas y energías. Confío en que si vuelvo a colapsarme de pensamientos materiales, la rutina, agobios de la ciudad y demás, bastará con recordar la familia con la que compartí una comida, o al monito tití del árbol, para que la tranquilidad de conocer las cosas que realmente importan vuelva a mí.

Por eso, también quiero agradecer a todas las personas de Amazon Jungle Trips que me hicieron posible la comodidad de este viaje, y que además me dan un espacio en el que puedo compartir mi emoción. La experiencia ha sido inmejorable, ¡y no dudo de que esta ha sido solamente la primera de muchas visitas!

Por eso, a quien me esté leyendo, le quiero decir: si visitar la selva amazónica está palpitando en tu mente, yo creo que es porque tu cuerpo y alma lo necesitan. He corroborado que el Amazonas está abierto, está despierto, que con amor nos invita a vivir la selva y a sentir cómo respira. Porque, créeme: ella está respirando. Y a veces uno simplemente necesita apoyar los pies en la tierra.